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Cazafantasmas en crisis

Cazafantasmas en crisis

Esta mañana me encontraba algo ocioso y antes de entrar a trabajar he ido a un kiosco de prensa que me pillaba de paso. Realmente no quería comprar nada en especial, el típico “sólo quiero mirar” tan español. Un vistazo a las portadas de los periódicos para leer los titulares, también a los de deportes, alguna miradilla furtiva a la portada de Interviú o FHM, y un repasillo a las revistas de cine, deportes y negocios. Mientras mis ojillos curiosos pasaban de una portada a otra, he sentido un ligero sentimiento de familiaridad. Y no era para menos.

En la portada de la revista Emprendedores de este mes podéis encontrar (id a cualquier kiosco y veréis) a un caballero de la Edad Media sujetando una espada, con un dragón en la esquina superior derecha y un título que reza “Técnicas para superar la presión”.

Emprendedores - Nº 137 febrero 2009

Emprendedores - Nº 137 febrero 2009

Hasta aquí todo normal pero, unos estantes más abajo me he encontrado con la revista Muy Interesante en su edición Muy Historia con el mismo señor en la portada, espada en mano aunque con pose cambiada, acompañado de una delicada señorita y un jedi sin sable láser.

Muy Historia febrero 2009

Muy Historia febrero 2009

Entendiendo que ambas publicaciones son independientes ( Hachette Filipacchi S.L. y GyJ España Ediciones, S.L. respectivamente) creo que algún creativo no tuvo un día muy inspirado y tiró de interné con muy mala fortuna.

Fail!

Fail!

Tras mucho tiempo sin postear por temas laborales, no he podido resistirme a poner una captura de la página meneame.net donde he encontrado un banner cuanto menos curioso. Tras escuchar durante un rato un sonido raro que no sabía de dónde venía, un goteo desagradable tras una ráfaga de aire, reviso todas las pestañas que tenía abiertas en el firefox y me encuentro con esto

Banner en meneame

Banner en meneame

Un banner con sonido que me recuerda irremediablemente, tanto por el sonido como por el diseño, al criticado (portada en meneame) test de la muerte. ¿Nueva creación del mismo creativo indeseable? Espero que no, y que esto no se convierta en una moda…

NO

NO

 

Si has llegado a este blog tecleando “angels”, “lolitas”, “boylover”, “preteens”, “girllover”, “childlover”, “pedoboy”, “boyboy”, “fetishboy” o “feet boy” te diré que me he unido a esta campaña para decirte:
-¿Quién te da derecho a arruinar para siempre la vida de un ser humano, rompiendo su infancia para siempre?  Y que sepas que lo que haces, te será devuelto por la vida. Maldad pura y dura haces, maldad pura y dura te va a llegar en grandes cantidades.

Machácatela con una grapadora industrial, que te va a gustar. ¿no es algo así lo que en el fondo les dices tú a ellos?

Respeta y serás respetado.

By Flor

 

Vía | Caja de Humor

En estos tiempos de crisis holística donde todo cae por su propio peso, os presento una propuesta importada de nuestros compañeros de ojos rasgados para envolver los regalos estas navidades. Aquellos que queráis darle un toque ‘chic’ newage con reminiscencias a Natsume Soseki y la época Meiji de finales del siglo XIX a vuestros presentes, o simplemente los que queráis tiraros el pegote de modernetes zen’s feng shui’s de la muerte, aquí os dejo las instrucciones a seguir para usar el Furoshiki.

 

Cómo usar el Furoshiki

Cómo usar el Furoshiki

 

Vía | Menéame

En línea con un post psicotrópico iniciado por un tipo en una seta y continuado por el Sr. Oraculador y su pitufo manco, a falta de baldosas sugerentes aquí os dejo esta curiosa fotografía. ¿Qué veis?¿Una cara con barba entre el hombre y la mujer?¿Seguro? Mirad atentamente…

 

La extraña pareja

La extraña pareja

 

Pinchando sobre la imagen tendréis la respuesta, animalicos.

Vía | Menéame

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Christoph Niemann - Coffee

 

Os dejo un enlace al ilustrador del New York Times, Christoph Niemann,  muy apropiado.

 

Voy a por un café.

 

¡Disfrutad del puente!

Navegando por esta, nuestra red de la información, he ido a parar casi por casualidad a una página cuanto menos curiosa dónde un señor llamado Guzmán Urrero, ayudado por Javier Sánchez Ventero (omítase la rima publicista), se ha molestado en buscar el origen de ciertas palabras y/o expresiones.

 

Postearé algunas de las más curiosas y os dejaré el enlace por si queréis saciar vuestro ánimo con otras expresiones o con la versión extendida de las explicaciones (merece la pena si tenéis unos minutillos).

 

*****

 

Esto es papel mojado

Entre las creaciones del escritor Juan José Millás ocupa un lugar notable Papel mojado (1983), título que, por sugerencia, nos lleva a interrogarnos por el modismo que ahí mismo figura. Puesto que el novelista se detiene, con obsesivo detalle, en la permanencia de las palabras, cabe imaginar que un papel arruinado por el agua vale tanto como una idea que se borre o una inspiración que caiga en el olvido. Por ahí adquiere substancia este papel mojado, que viene a ser el de escasa o nula importancia, o que prueba bien poco para un determinado asunto. Es, por tanto, una cosa inútil, inconsistente o malograda.

 

Guzmán Urrero

 

Andarse (o irse) de picos pardos

El eufemismo -porque de eso se trata- Andar o ir de picos pardos equivale a ir de juerga o buscando diversión; entregarse a cosas inútiles o torpes e ignorar las útiles y provechosas, con el único fin de no trabajar. Probablemente pensaba en esto don José María Carnerero, aquel noble escritor del siglo XIX que estrenó la comedia El marido en picos pardos (1830). Teniendo en cuenta la fecha de la pieza, podemos creer que sus picos pardos traducen una diversión carnal y decadente, ignorada por la gente de firmes principios morales.

En épocas pasadas, nos cuenta, estas señoras «tenían que vestir como se les ordenaba. Según las Ordenanzas de la Casa Pública de Sevilla, no habían de usar vestidos talares, ni sombrillas, ni guantes, sino una mantilla para los hombros, corta y encarnada». En suma, algo así como un uniforme, un atavío en regla con el que dar a conocer, sin confusión, su oferta indecorosa y relajada.

¿Por qué aludimos en este punto a un pasatiempo voluptuoso? Responde a la duda una prenda: el manto con extremos de color pardo y el jubón con picos del mismo color.

Escuchemos a Luis de Montoto y Rautenstrauch, quien menciona ese paño en Un paquete de cartas de modismos, locuciones, frases hechas, frases proverbiales y frases familiares (1888). Al decir de don Luis, los picos pardos distinguieron en otro tiempo a las mujeres de vida airada, a las mozas de partido, descarriadas de la senda de la inocencia.

 Guzmán Urrero

 

¡Que viene el coco!

A la hora de acostar a sus retoños, muchos padres escogen la definición de miedo que figura en esta nana tan amenazadora: «Duérmete niño mío, / que viene el coco / y se lleva a los niños / que duermen poco». Decimos coco y con esa palabra damos forma a un espectro poderoso, capaz de arruinar la vida a los niños insomnes. El coco es un espantajo, un fantasma que acaso también sepa cocar; esto es, hacer el mismo sonido que producen los monos cuando organizan su jarana selvática. Sin duda, la criatura es repulsiva, a tal extremo que parecer o ser un coco equivale a ser muy feo.

Guzmán Urrero

 

No hay tu tía

En realidad, No hay tu tía es la cómoda y graciosa alteración de la frase No hay tutía o atutía. ¿Y qué diantre es la atutía? Desvelemos el enigma: al decir de los expertos, esa tutía era en realidad un medicamento, una substancia que los antiguos empleaban para aliviar las dolencias oculares.

Así, pues, el remedio que aquí se anhela metafóricamente es de orden medicinal, y sólo se explica en un contexto de retraso científico.

Guzmán Urrero

 

A la chita callando

Con evidente gracia, decimos a la chita callando cuando alguien acomete una acción de forma disimulada, con mucho secreto, en silencio, sin ser notado. Hay otros modismos que, como ahora veremos, pertenecen a la misma familia.

Por ejemplo, dar en la chita, que significa dar en el hito, comprender o acertar el punto central de un problema. Aún hay más: No dársele a alguien dos chitas de una cosa equivale a no importarle un bledo. Por esta vía desdeñosa, no importar o no valer una chita adquiere ese mismo significado.

Un chiticalla es una persona muy callada, prudente y reservada, que no descubre ni revela lo que ve, y asimismo, algo que se desea esconder o reservar en silencio.

Guzmán Urrero

 

Mañana será otro día

Francisco Rodríguez Marín (1855-1943), con el ansia noble de buscar sentido a este dicho, incluyó el modismo en sus Cantos populares españoles (1882-1883).

Su autoridad en este campo resulta, por consiguiente, de excepcional importancia. Según indica el sabio, los andaluces dilatan la frase y apuntan hacia su sentido genuino: Mañana será otro día y verá el tuerto los espárragos. Tal era la fórmula original, sujeta a un muy claro vínculo con una anécdota que ahora mismo requiere su glosa.

Dice Rodríguez Marín que el tuerto del dicho salió a recoger espárragos en la oscuridad de la noche. Sumemos la tiniebla nocturna a su defecto ocular, y entenderemos por qué, al no acertar en la furtiva recolección, dijo el tuerto aquello de mañana será otro día.

Guzmán Urrero

 

Apaga y vámonos

Se ve que la historieta que antecede a este modismo sucedió realmente en el pueblo alpujarreño de Pitres, término municipal que conocemos con el nombre árabe de La Tahá, y que se alza a orillas del río Bermejo. Al parecer, los dos sacerdotes del cuento cruzaron una apuesta con el fin de saber quién de ambos era capaz de decir la misa con mayor brevedad.  El primero de ellos, en lugar de usar la fórmula inaugural de la liturgia, Introibo ad altare Dei, abrió la ceremonia por el final: Marchad, vosotros sois enviados. Dicho en latín: Ite missa est. El segundo clérigo, al observar de qué modo tan desvergonzado condensaba su competidor la eucaristía, se volvió al monaguillo para decirle: Apaga y vámonos.

Ni que decir tiene que la broma, inocente donde las haya, debió de hacerle gracia al padre Sbarbi, quien decidió integrar este chiste en la posteridad de sus escritos.

Guzmán Urrero

 

Prometer el oro y el moro

Apunta José María Iribarren que quizá la expresión provenga de la de querer el oro y el moro, inspirada en un acontecimiento sucedido en Jerez el año 1426. Para reforzar esta hipótesis, el estudioso echa mano de un relato publicado por Javier Piñero en las páginas de Alrededor del mundo el 15 de marzo de 1900.

Dice el cuento de Piñero que un grupo de paladines jerezanos, sobriamente armados, vencieron a una partida de caballeros musulmanes, tomando presos a cuarenta de ellos. Entre los cautivos había dos personajes de postín, el alcalde de Ronda, Abdalá, y el sobrino de éste, Hamet. Pagando una elevada cantidad, el primero logró la libertad, pero no sucedió lo mismo con su joven pariente. Ni siquiera la intercesión del rey don Juan II convenció a los captores, deseosos de extraer un mayor beneficio de su hazaña. Con gracia pintoresca, la esposa del caballero Fernández de Valdespino argumentó sus razones para no liberar a Hamet.
A su leal entender, los grandes gastos invertidos en el mantenimiento del secuestrado precisaban un rescate superior a las cien piezas de oro. Por otro lado, los hidalgos comprometidos en esta operación discutían sobre cómo distribuir la recompensa. Al fin, el monarca hizo que Hamet fuera llevado a su presencia. Ello, claro está, disgustó a los caballeros de nuestra historia, quienes acaso hicieron circular el rumor de que Juan II quería el oro y el moro.

Aunque podríamos dar crédito a este relato, preferimos sostener la cautela del mismo Iribarren, quien juzga más probable que el modismo sea, tan sólo, una ingeniosa fórmula de repetición, al estilo de en ares y mares; a troche y moche; orondo y morondo; sin chistar ni mistar, o de la Ceca a la Meca.

Guzmán Urrero

 

Y esta, especialmente dedicada a mi amigo Oraculador:

A Dios rogando y con el mazo dando

(…) nos interesa de forma muy especial el modo en que Juan de Mal Lara describe los orígenes de esta expresión:

«Dicen que un carretero llevaba un carro cargado y que se le quebró en el camino por donde venía San Bernardo, a quien se llegó, por la fama de su santa vida que hacía, y rogole que Dios por su intercesión le sanase el carro. El santo dicen que le dijo: Yo lo rogaré a Dios, amigo, y tú, entre tanto, da con el mazo. Otros dicen que fue el dicho de un entallador, que había de hacer ciertos vultos (caras), y con “Dios quiera que se hagan”, no ponía la mano en ellos, hasta que le dijo su padre: A Dios rogando y con el mazo dando».

Guzmán Urrero

 

En fin, que si tenéis tiempo y sois curiosetes como yo aquí tenéis una larga lista , muy completita y bien documentada, con el origen de muchas expresiones que utilizamos (unos más que otros) casi a diario.

Llego vía menéame a un artículo del siempre polémico Pérez-Reverte sobre esta España que tan poco le gusta y que riega con su visión parcial y soberbia sobre la inmigración, política y las etiquetas sociales siempre que tiene ocasión.

 

Imaginen –visualicen, como se dice ahora– la escena. Capital de España. Dos señores académicos con chaqueta y corbata, cargados con libros, hablando de sus cosas. Del pretérito pluscuamperfecto, por ejemplo. En ese momento pasamos junto a dos individuos con cara de indios que esperan el autobús. Inmigrantes hispanoamericanos. Uno de ellos, clavado a Evo Morales, tiene en las manos un vaso de plástico, y yo apostaría el brazo incorrupto de don Ramón Menéndez Pidal a que lo que hay dentro no es agua. En ésas, cuando pasamos a su altura, el apache del vaso, con talante agresivo y muy mala leche, nos grita: «¡Abajo el Pepé!… ¡Abajo el Pepé!». Y cuando, estupefactos, nos volvemos a mirarlo, añade, casi escupiendo: «¡Cabrones!».

en XLSemanal, Los fascistas llevan corbata por Arturo Pérez-Reverte

 

Si no podéis imaginar cómo continúa el relato os remíto al artículo original donde encontraréis las lindezas que un académico -como así se define el señor Reverte- puede llegar a escribir y dedicar a un par de inmigrantes medio ebrios que discuten en una parada de autobús. Entiendo que cualquier insulto o actitud violenta puede sorprender a uno y molestarle, venga de quien venga, más aun si disfrutas de un paseo con un amigo por las calles de tu ciudad madrina. Pero de las palabras de Reverte rezuman matices abrigados en duros calificativos raciales que van más allá de la crítica social/política objetiva y pisan terrenos personales, privados e innecesarios de etiquetaje que fomentan la exclusión y marginalidad amén de descalificar, humillar y clasificar a todo un colectivo bajo una misma definición que inequívocamente es errónea.

 

No voy a entrar a valorar el estilo literario -ni su calidad- del individuo de marras porque cabrían opiniones como colores así que me limito a remarcar su falta de conciencia social, de la que es consciente y se siente tan orgulloso, al escribir un artículo de estas características que lo único que puede cultivar son esos sentimientos de odio y rechazo desadaptativos que tanto conocemos y poco ayudan.

 

Y aunque sé que el señor Reverte, el académico, jamás leerá estas líneas, quiero calmar mi desazón dedicándole una pequeña reflexión; vale que quieras criticar al sistema político, vale que quieras denunciar la impunidad con la que todo el mundo se echa mierda encima sin consecuencias, vale que tengas razón incluso en parte de tus argumentos y quizás sea cierto que aquí todo vale y cualquiera puede sentirse con derecho para esputar a destajo, pero date cuenta que irónicamente al criticar lo que criticas de la manera en que lo haces pierdes la razón que podrías tener en esencia entrando en descalificaciones que seguramente te resbalen y haciendo exactamente lo mismo de lo que te quejas, porque como tú mismo te dices:

 

Quién va a respetar nada en esta España de mierda, me digo. Cualquier analfabeto que llegue y vea el panorama, que oiga a los políticos arrojarse basura unos a otros, que observe la facilidad con la que aquí se calumnia, se apalea, se atizan rencores sociales e históricos, tiene a la fuerza que contagiarse del ambiente. Del discurso bárbaro y elemental que sustituye a todo razonamiento inteligente. De la demagogia infame, la ruindad, el oportunismo y la mala índole de la vil gentuza que nos gobierna y nos envenena. Ésta es casa franca, donde todo vale. Donde todos tenemos derecho a todo.

If men define situations as real, they are real in their consequences.
William I. Thomas

 

Lo que esperamos ver, escuchar, realizar o conseguir, tiene un efecto emocional y motivacional intenso. Pensar que algo va a ser de tal forma o de tal otra nos predispone y condiciona a recibir un estímulo de formas diferentes. En ocasiones incluso llegamos a ver lo que queremos ver, más allá de lo que realmente estamos viendo, como resultado de una expectativa previa que se contradice con la realidad que acabamos de descubrir, siendo una labor difícil y compleja llegar a modificar esa asociación.
 
Considero un verdadero arte digno de admiración el poder crear de la nada un concepto o idea, real o imaginaria, que sea capaz de generar expectativas que nos lleven a la acción, a la búsqueda o simplemente nos despierten curiosidad. Es un arte que bien utilizado puede ser de gran utilidad; haciendo que un niño sea mejor estudiante, motivando la carrera profesional de nuestros colaboradores, fomentando un sentimiento de superación en el desempeño de nuestras tareas habituales o profesionales, suscitando interés o sencillamente despertando la actitud crítica para cultivar y nutrir la curiosidad científica. Aunque para toda cara siempre hay una cruz y la creación de expectativas mal entendida puede llevar a decepciones, frustraciones, fobias, conductas de evitación e incluso agresiones, manipulaciones, dominación y demás métodos de alienación social.
Utilizado en gran catidad de contextos como en publicidad, negocios, escuela, familia, círculos sociales y un largo etcétera, quizás el ejemplo más claro sea el campo de la política, donde muchas veces los candidatos utilizan las expectativas como argumentos electorales que pretenden captar votos para pasar -una vez erigidos como mandatarios- a olvidar, o como poco a matizar, lo que ya se había dicho. Un claro ejemplo de cómo deslucir una estrategia poderosa de motivación y movilización de masas creando desconfianza, sospechas y suspicacia generalizada que salpica a aquellos que pretenden ir por el buen camino. Leyendo a Eduardo Galeano me pregunto si quizás estas reacciones se asemejen a la pescadilla que se muerde la cola, y para evitar desengaños se utiliza la estrategia del “disparo primero y pregunto después”, para evitar las sorpresas desagradables y estar así preparados para lo peor, para el “ya te lo dije” tan bien traído en estos casos.
 
Espero sinceramente que podamos recuperar la confianza y redirigir nuestras energías hacia aquellas empresas que nos beneficien a todos realmente, utilizando correctamente las herramientas que conocemos rompiendo con la asociación clásica de “poder” y “corrupción” ya que no es el mismo golpe de martillo el que se da con dos manos diferentes.
 
Y para muestra un botón, los grandes de la comedia creando expectativas, pero de las buenas.